La Fiesta de la Prehistoria se celebra el viernes de la Semana Cultural. Durante todo el día, los piñeros y los visitantes disfrutan de diversas actividades enfocadas en la prehistoria y en la población troglodita, devolviendo así al pueblo sus raíces ancestrales.

A lo largo de la mañana se celebran diferentes talleres prehistóricos, como la fabricación de armas prehistóricas, herramientas, de alfarería, de cerámica, creación de fuego, confección de collares… Disfrutando de un tentempié troglodítico a media mañana.

La Guerra de clanes prehistóricos se celebra a lo largo de la tarde. En ella, diferentes clanes deberán realizar una serie de pruebas para proclamarse los ganadores, como el lanzamiento de tiro con arco.

La percusión, el ambiente prehistórico y la diversión de hacen visibles durante el pasacalles, que culmina en el campo de fútbol donde se hace una barbacoa y los participantes pueden disfrutar de comidas y bebidas prehistóricas de carácter gratuito, pero con la única condición de asistir con una indumentaria primitiva, es decir, ir ataviado con trajes de la época de las cavernas.

Pero, ¿qué ocurre si no tengo disfraz? La solución es fácil, ya que en el mismo recinto se te puede proporcionar la ropa, puesto que un grupo de costureros te toman medidas y confeccionan sobre la marcha los vestidos.

Una de las características más especiales de esta fiesta es que el pago de todos los servicios en los diferentes comercios del pueblo es en europiedras, una moneda de cerámica que tendrá el valor de un euro. Para ello, es preciso canjear en las oficinas de la Cueva las monedas de euro por monedas de la época. Con ellas se pueden pagar las consumiciones que se realicen en el transcurso de la jornada de la fiesta. Y así se vuelve al trueque puro y duro.

Esta fiesta sirve no sólo para pasarlo bien y disfrutar, sino también para conocer a nueva gente y hermananos con otras personas, pues, al fin y al cabo, nuestros ancestros del neolítico son comunes para todos.